domingo, 13 de febrero de 2011

Constante.

Todos tenemos un lugar al cual vuelan nuestras ilusiones de vez en cuando.

Un lugar que resulta ser tu escondite personal, ahí donde esperas entre cojines a que pase la tormenta. No es que esté en medio de una ahora mismo, pero pensar en mi lugar, mi esquinita del mundo, mi escondite, me tranquiliza, me da alas.

Es sorprendente como una cosa tan simple te puede dar tantas fuerzas, ¿no?. La mecánica del ser humano es realmente sorprendente.

Una vez hablando con un buen amigo, me contó que su secreto para estar bien incluso en los peores momentos, era buscar una constante. Si, como en las matemáticas o en las ciencias en general, lo que una persona necesita es una constante, algo que pase lo que pase va a seguir ahí, esa cosa que buscas y siempre encuentras.
No puede ser tu pareja, porque nada es para siempre o eso dicen, ni un amigo, un amigo tampoco puesto que en algún momento esa persona puede fallarte, o no es fallarte en si, quizá en esos momentos es los que estas más sensible que el resto, algo que dice te molesta y te hiere. Seguimos buscando qué cosas podrían ser nuestras constantes, absulotamente necesarias o eso parecia, y después de mucho reflexionar llegamos a la conclusión de que era mentira, no puede haber una constante, por que nada permanece. MENTIRA.
Yo tengo esa constante, es un lugar que me viene a la mente inconscientemente sólo cuando lo necesito.

Les presento ese lugar para mí, idealizado al máximo exponente, como si se tratase de una utopía.

Barcelona.


sábado, 12 de febrero de 2011

keep silence




Deciden por ti cuando respiras, donde lo haces y hasta cuando.
Personas que se ven con la capacidad o la autoridad de cortarte las alas, y que por tu parte no puedas hacer otra cosa que no sea el Silencio.

La sensación de sentirte muerta. ^^,

jueves, 20 de enero de 2011


Pensando en empezar a pensar.

domingo, 5 de diciembre de 2010


Tumbarte en un banco boca arriba y permitirle al tiempo que te regale una de sus mejores noches y que un manto de pequeñas y brillantes estrellas te cubra.


Dejar la mente en blanco, o intentarlo, porque sin darte cuenta, te acuerdas de su nombre.

Y como si de una tormenta de ideas se tratase, millones de sensaciones vienen a tu encuentro. Separar cada cosa y ponerla en su sitio es imposible, aunque en este caso no es malo, todo lo que estas pensando te produce una sensación de comodidad y fortaleza que te sorprende a ti misma.

Sentencias la situación de una manera que …vuelve a sorprenderte porque, tu tiempo, se lo das, tus mejores miradas, se las das, tu aire ...se lo das, y no te pesa.

Sentirte a gusto, tranquila, protegida es normal.

Tras unos segundos, imaginar que está al otro lado del banco, sin decir nada. Apoyas tus pies sobre los de él y dejas que tus dedos jueguen con los suyos.

Sientes que sus ojos y su mirada barren todas y cada una de las estrellas que estás viendo. Y así, compartir el mismo cachito de cielo.

Se sienten vuestras respiraciones, lentas, acompasadas, como si de la mejor sinfonía se tratase.

De repente el ritmo rápido y desarbolado de una canción pegadiza te despierta.

Abres los ojos y con total confianza sabes que eso que imaginaste es lo único que deseas hacer.

Bajas con tus amigos, te metes en el barullo de la fiesta y piensas que todo aquello no puede quedar sólo en un dulce recuerdo. Así que te escapas, y lo escribes. Sabiendo que podría ser un buen regalo.

Y ahí lo dejas…

martes, 12 de octubre de 2010

Silencio.

Y el silencio de mi habitación es roto por la música. Ella, llena toda la estancia.

Mi cuerpo, reposa sobre las mantas de mi cama, siento calor hoy, a pesar de que ha llovido y el día toma un color gris oscuro.

Siento como cada nota se desprende de los altavoces y llega a mí como una ráfaga de viento que, levanta una hoja del suelo de la calle, me eleva. Mi respiración relajada, lenta, mis movimientos, los percibo todos, lentos, retardados, me relajo.

Me levanto y escribo.

Oigo el sonido de mis dedos escribiendo sobre el teclado de mi ordenador, desconecto y me doy permiso para describir sensaciones, es como desprenderme de mi cuerpo, aunque nunca lo llego a hacer del todo.

Aún así, me gusta.

lunes, 6 de septiembre de 2010

He decidido escribir hoy para curarme, intentar encontrarme siendome sincera.

Vivo en un constante desequilibrio, ahuyentando las buenas oportunidades, matandome por las malas decisiones.
El pasado rompió el tratado de paz, como casi siempre, y ha vuelto para perjudicarme, no dejarme seguir. Siempre haciendo ruido.
Supongo que la solución es el perdón, perdonarme por lo que hice mal o por lo que nunca hice.
Destapar la herida para curarla bien.
Porque sigo sangrando, aunque siempre he sido buena en el arte de disimular, siempre me mentí a mi misma, y ya ven el resultado, sólo sirvió para retrasar este momento.
Me equivoqué, no quiero borrarlo todo, ni ignorarlo, sé de algunas cosas que merecen ser recordadas ...me dieron la vida, aunque luego me la quitaron.
He vivido en una mente de cartón y siempre llovía. Siempre acababa mojada con mis pensamientos al lado.
Pero ya basta, en serio, cansa.
Si mi vida es así, es porque así lo he querido, todo está bajo mi responsbilidad, soy mi única dueña.
A partir de ahora darme un tiempo es la ley, dejar cicatrizar las heridas de un pasado no muy lejano y esforzarme porque no me queden marcas en la piel del alma. Luchar por mi, por ser quien quiero ser, por hacer lo que quiero hacer, sin barreras. Quitarme esas barreras que me autoimpongo a modo de salvavidas y dejarme de tonterías. Aceptar que hay cosas que por mucho que lo intente no podré controlar, afrontar el futuro con sinceridad y dejarme fluir con las situaciones, no forzar nada, y dejar que salga solo, todo.

Lo que deba llegar que bienvenido sea.

jueves, 2 de septiembre de 2010

La mejor manera de no sentir que te faltan cosas, es ignorar que puedes tenerlas.

La mejor manera de no sentir dolor, es olvidar que existe.